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“La sombra del caudillo” fue tema de censura en la Cineteca; se convirtió en la película maldita del cine mexicano

“La sombra del caudillo” fue tema de censura en la Cineteca; se convirtió en la película maldita del cine mexicano

Ciudad de México. “Día y medio antes del estreno de la película, arbitrariamente, entran tropas federales a los cines en donde tenían las copias para estrenarlas y se las llevan todas”. Así describió David Maciel la censura que el gobierno de Adolfo López Mateos ejerció sobre el filme La sombra del caudillo (Julio Bracho, 1960), durante la charla “El cine y el estado en México en la década de los sesenta”, que se llevó a cabo este 20 de octubre en la Sala 4, Arcady Boytler.

A lo largo de la conferencia organizada por el Centro de Documentación de la Cineteca Nacional, el profesor emérito de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) explicó cómo la adaptación cinematográfica de la novela de Martín Luis Guzmán se convirtió en “la película maldita del cine mexicano” y fue prohibida durante 30 años, a pesar de contar con el apoyo de las instituciones de cinematografía nacional para su producción.

El académico estadunidense está convencido de que “el capítulo más negro” de la censura fílmica en nuestro país se debió al fuerte discurso político de la cinta, que no sólo expone la futilidad de la Revolución Mexicana y la continuidad de la corrupción en el Estado, sino también hace evidente la práctica del “dedazo” y el asesinato de contrincantes electorales ordenado desde la Presidencia.

Según una anécdota de Carlos Monsiváis referida por el especialista, el escritor Martín Luis Guzmán cuestionó personalmente al presidente de la República acerca del porvenir del largometraje de Julio Bracho. Adolfo López Mateos le respondió sobriamente: “Maestro, no la vamos a soltar”.

También se expuso el caso de otra película censurada durante los años sesenta: Rosa Blanca (Roberto Gavaldón, 1961). Existen varios rumores para explicar el por qué la historia de un terrateniente indígena que se niega a vender sus tierras a empresarios estadonidenses, tema que glorificaba la expropiación petrolera de 1938, fue enlatada durante seis años. El verdadero motivo, según el doctor en Historia, era la riña entre Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos.

“La película Rosa Blanca, ante todo, es una alabanza del cardenismo”, afirmó. “¿Cómo podrían lanzar una película que alaba al cardenismo cuando el conflicto estaba tan duro, tan hostil y tan personal entre el presidente López Mateos y el General Cárdenas?”.

Estos casos “le dieron un escarmiento a la comunidad cinematográfica” mexicana, cuyo cine, a partir de entonces, raramente criticó el ambiente político del país por miedo a la prohibición y por “autocensura”. David Maciel mencionó a La ley de Herodes (Luis Estrada, 1999) como la primera película en la que el gobierno se dio cuenta de que la censura sería “contraproducente”.

Las controversias de La sombra del caudillo y Rosa Blanca ocurrieron en el marco de lo que los historiadores fílmicos llaman “La crisis del cine mexicano”, considerada a partir de finales de los años cincuenta con la caída de la Época de Oro. De acuerdo con el profesor, esta categoría es un estigma que ha impedido un estudio satisfactorio de una década subestimada artísticamente.

Las Charlas de cine del Centro de Documentación continuarán el martes 24 de noviembre en la sala 4 a las 18 horas, con la conferencia de Miguel García, “Visitando el mañana: las representaciones futuristas en el cine mexicano contemporáneo”, que se complementará con fragmentos de películas mexicanas de ciencia ficción.

Fuente: Cineteca Nacional