Contrapunto: Trump va por México y Brasil

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Con la consumación del fraude electoral en Colombia, la Casa Blanca está a un paso de cumplir su amenaza de apoderarse, con su imperial Doctrina Donrou, de toda América Latina.

Donald Trump y su movimiento MAGA están más cerca que nunca de someter y alinear a sus intereses a las dos potencias más desarrolladas del continente: Brasil y México.

La realidad neofascista nos alcanzó y, con profunda preocupación, es urgente que las y los mexicanos tomemos conciencia cabal del peligro inminente que corremos. ¡Es hora de hacer todo lo posible para abrir los ojos de todos!

Toda Latinoamérica acaba de cambiar de rumbo, pero pocas personas dimensionan la magnitud de la tormenta que ya tenemos encima. El magnate anaranjado representa a la ultraderecha más radical, violenta y sanguinaria que existe desde el fascismo genocida de la Alemania nazi con Adolf Hitler.

Estados Unidos ha extendido sus tentáculos imponiendo liderazgos hiperagresivos para apoderarse económica, política e ideológicamente del Continente Americano.

El tsunami ha inundado todos los países latinoamericanos, ha borrado años de historia y pretende desaparecer los avances progresistas alcanzados.

Inició en El Salvador con Nayib Bukele, soldado del trumpismo. Un pueblo desesperado sacrificó libertades institucionales y garantías individuales a cambio de seguridad frente a las pandillas.

No podemos juzgarlos, pero el peligro real es cuando ese dolor se convierte en el plan de imposición continental.

Después vino Javier Milei para apropiarse de Argentina, demoliendo el gasto público y convirtiéndose en el servil esclavo de Washington.

Tras la descarada intervención en Venezuela y el secuestro de su presidente para robar su petróleo, la derrota progresista en Colombia enciende todas las alarmas para Brasil y México.

Abelardo de la Espriella, un outsider millonario defensor de los personajes más oscuros del poder, se convirtió en el administrador de Washington en Colombia, un país partido en dos.

A esto se sumó antes Chile con José Antonio Kast, Bolivia con Rodrigo Paz, Ecuador con Daniel Noboa y ahora Perú con Keiko Fujimori.

No es coincidencia: es una conquista silenciosa. En la milicia, el movimiento de pinza dicta que antes de atacar una fortaleza, se capturan los puestos de avanzada y se asfixia el centro.

México y Brasil son las dos grandes fortalezas que la Casa Blanca siempre ha querido alinear. México, por su peso fronterizo y comercial, está en la mira.
El círculo geopolítico está casi completo con la costa del Pacífico pintada de derecha radical y el Atlántico Sur cerrado con Argentina.

El objetivo real no es combatir la delincuencia, sino asfixiar a los gigantes para extraer sus recursos naturales: petróleo, litio y biodiversidad.

A Estados Unidos no le interesa combatir al narcotráfico ni garantizar la seguridad de nadie, solo le importa robar los recursos de AL y someter a sus gobiernos, porque ellos son los que manejan, controlan y se quedan con sus ganancias.

Nos están cazando usando el miedo y la intimidación. Nos preparan para aplaudir la pérdida de nuestros derechos constitucionales, para celebrar la persecución a la prensa libre, normalizar las luchas intestina y la violencia.

Entregar los contrapesos democráticos costará décadas de dolor y sangre. Hoy la pregunta no es ideológica, sino profundamente personal: ¿qué estás dispuesto a poner sobre la mesa a cambio de tu libertad, de tus programas sociales y del futuro de tus hijos?

¿Estás dispuesto a renunciar a tu libertad de expresión y al debido proceso sabiendo que, si el Estado se equivoca contigo, nadie te asegurará un juicio justo? ¿No crees que es hora de poner un alto al esclavizador? Es hora de despertar y mantenernos alertas. Es ahora o nunca, porque el enemigo está decidido a quedarse con todo.

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