Amnistía Internacional Festeja 50 años de defender derechos humanos en México

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Aunque el cincuentenario del activismo en defensa de los derechos humanos en México se cumplió en 2021, la pandemia por Covid 19 impidió realizar un festejo por todo lo alto como bien lo merece esta organización. Por ello al cumplirse los 51 se reunieron en el Centro Cultural España activistas y directivos en una verdadera fiesta amenizada por Sara Curruchich y Vivir Quintana.

En entrevista exclusiva con México en la Red, Edith Olivares Ferreto, Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México, señaló que la sección mexicana inició su trabajo en la década de los 70, en un contexto social y político sumamente convulso en la historia del país. Durante cinco décadas de trabajo fructífero, la sección ha logrado posicionar en la agenda del Estado mexicano temas fundamentales de derechos humanos.

 

 

Los resultados se han obtenido con persistencia, compromiso y en alianza con una gran diversidad de organizaciones de la sociedad civil, colectivas y personas titulares de derechos que comparten nuestro objetivo de que las cosas se pueden cambiar.

“Desde su fundación, como movimiento social, la sección mexicana se ha caracterizado por su autonomía e independencia de cualquier partido político, grupo religioso, o interés económico. Bajo esta premisa hemos dado una intensa lucha ante gobiernos cuyas acciones han vulnerado los derechos humanos. En el proceso hemos dado voz a miles de personas que, además, han conocido la solidaridad de las personas activistas que integran nuestro movimiento, declaró Edith Olivares Ferreto, Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México”.

“Nuestro compromiso es con la ética y los ideales establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La fuerza que impulsa nuestro trabajo surge de la solidaridad, el cariño y la cercanía de las personas que integran nuestra equipa de trabajo, de nuestra membresía, de las personas activistas, de las personas donantes, quienes, en conjunto y a lo largo de nuestra historia, han mantenido una fe inquebrantable porque la vigencia de los derechos humanos sea realidad en México”, agregó Edith Olivares Ferreto.

 

 

 

El origen

La sección mexicana de Amnistía Internacional fue fundada en 1971. Alicia Escalante de Zama emprendió esa tarea acompañada de un grupo de mujeres, teniendo como telón de fondo la plena efervescencia de diversos movimientos sociales que pugnaban por abrir espacios para la libertad de expresión y a una amplia participación política en México.

En ese contexto, entre los primeros trabajos realizados, Amnistía Internacional investigó denuncias sobre arrestos y detenciones arbitraras por motivos políticos, desapariciones y torturas, que fueron registradas en el informe realizado por una delegación del movimiento que visitó México en 1975.

 

 

En cinco décadas, Amnistía Internacional ha sido, y sigue siendo, la voz incómoda para los gobiernos que han violado los derechos humanos.

Ha documentado infinidad de casos emblemáticos de violaciones a derechos humanos, como la represión que sufren los pueblos originarios al defender la propiedad sobre su tierra y territorio; las amenazas y agresiones contra organizaciones de la sociedad civil en diversos estados del país o las violaciones de derechos humanos cometidas por el ejército federal durante sus operaciones militares contra el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en Chiapas.

Ha dado seguimiento al triste y lamentable caso de la matanza de Acteal; elaboró el informe México: Muertes intolerables: diez años de desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez y Chihuahua, presentado en el marco de una visita que efectuó a México la entonces Secretaria General, Irene Khan. Denunció los abusos sexuales que sufrieron 47 mujeres en San Salvador Atenco, detenidas por fuerzas policiales en mayo de 2006.

Denunció ejecuciones extrajudiciales, casos de desaparición forzada, tortura y otros malos tratos y de manera reiterada las deficiencias del sistema de seguridad pública y de justicia penal que, de manera cotidiana, generan abusos e impunidad. En la agenda de la sección mexicana los derechos de las personas LGBTI ocupan un lugar preponderante, al igual que los derechos sexuales y reproductivos. Igualmente ha denunciado el trato indigno que el Estado ha dado a las personas migrantes.

Violencia contra las mujeres

La sección mexicana ha alzado la voz para denunciar la represión y el discurso que estigmatiza las manifestaciones pacíficas, efectuadas por colectivas feministas, para protestar contra la violencia de género y los feminicidios en México. Esta situación quedó ampliamente plasmada en el informe México: La era de las mujeres. Estigma y violencia contra mujeres que protestan.

Además, documento las graves deficiencias en que incurren las autoridades al investigar las denuncias por feminicidios, que obstaculizan el proceso judicial y aumentan las probabilidades de que los casos queden impunes, como lo refleja el el informe Juicio a la Justicia. Deficiencias en las investigaciones penales de feminicidios precedidos de desaparición en el Estado de México.

 

 

Ambos documentos, que son ejemplo de casos paradigmáticos de violaciones a derechos humanos, han sido retomados y difundidos por otras secciones de Amnistía Internacional en el mundo.

Durante la última década Amnistía Internacional no ha dejado de advertir la falta en que se encuentra el Estado mexicano, en relación con el derecho internacional de los derechos humanos, por su insistencia en militarizar la seguridad pública en México.

Para llevar a cabo su trabajo Amnistía Internacional ha tendido un vínculo muy importante con diversas organizaciones de la sociedad civil. El trabajo con ellas ha permitido posicionar diversos temas de derechos humanos en la agenda de los poderes Legislativo y Ejecutivo, así como conquistar espacios de legitimidad.

“Los retos por la defensa de los derechos humanos en México no se acaban y son enormes. Por ello, en el 50 aniversario de nuestra sección reiteramos el compromiso de seguir adelante, siempre sumando esfuerzos, para lograr que las personas disfruten de los derechos humanos. Juntos y juntas lograremos mantener la vela encendida, que es nuestro símbolo a nivel mundial, por todo el tiempo que sea necesario”, concluyó Edith Olivares Ferreto.

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