El PRIAN, la verdadera destrucción de México

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Ernesto Miguel

 

Los Partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) no tienen argumentos ni calidad moral para pedir el voto a los electores.

Décadas de pésimos gobiernos, corrupción en su máxima expresión, y la entrega de los bienes del país a empresas de “amigos” y “socios” mexicanos y extranjeros no se olvidan con una campaña política basada en la guerra sucia.

Los resultados del gobierno federal en más de dos años demostraron que López Obrador no es ningún peligro para México por más que lo repitan los agoreros de la calamidad pagados por la mafia del poder económico.

Para muestra el incremento salarial de 52 por ciento al salario mínimo, el combate al “charrismo” sindical, la eliminación de condonaciones de impuestos a grandes capitales, la reducción de gastos superficiales del Presidente y la eliminación de la Partida Secreta y de 8 mil elementos del Estado Mayor, así como los viajes inútiles de funcionarios públicos, entre muchas otras medidas que son respaldadas por la mayoría de los mexicanos.

Cómo la guerra sucia no la pueden hacer contra el Presidente ahora la han trasladado hacia su partido: “Morena es la destrucción de México”.

Una vez más PRI, PAN y PRD no tienen propuestas ni argumentos para gobernar, sólo descalificar al rival y lo que es peor con mentiras, en el mejor de los casos con información tergiversada.

Utilizaron a los niños con cáncer para culpar a López Obrador por la falta de medicamentos, cuando ellos y los empresarios farmacéuticos coludidos con los gobiernos del PRI y el PAN ocasionaron el desabasto ya que era un monopolio el que vendía a precios exorbitantes sus productos al gobierno.

Lo que ha hecho la actual administración federal  no es destruir a México, sino a los enemigos de México, quitándoles los privilegios que gozaron durante por lo menos cinco sexenios.

Lo mismo ocurre con los contratos leoninos entregados a empresas generadoras de energía por los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Ante la Reforma Energética propuesta por el Presidente López Obrador que busca regresar a los mexicanos la riqueza del país, PRI y PAN votaron en contra y una vez aprobada por la mayoría de Morena y aliados en la Cámara de Diputados, los opositores se han dedicado a denostarla y a apoyar los amparos que impiden su entrada en vigor.

Es decir, los dirigentes y legisladores del PRIAN defienden los intereses del gran capital por encima del de la mayoría de todos los mexicanos, por eso es que la mayoría de los mexicanos no va a votar por ellos este 6 de junio.

El electorado tiene en cuenta otros logros de la Cuarta Transformación como la congelación de cuentas a integrantes del crimen organizado y a delincuentes de cuello blanco, no se recurre al endeudamiento, se mejoraron las condiciones de la jubilación, se eliminó el subsidio a expresidentes, se recuperaron playas privatizadas ilegalmente, se terminaron de construir y se equiparon la mayoría de los hospitales abandonados en obra negra por los gobiernos del PRIAN, la creación de 140 universidades, la eliminación del “chayote” a periodistas, el establecimiento de precios de garantía para el maíz y el frijol y la negativa a dar concesiones a empresas mineras, así como el combate al robo de combustible: el llamado huachicol.

Estos son logros del gobierno que están muy lejos de ser un peligro para México y aún más lejos de la destrucción de México, como rezan las campañas de los opositores.

Los mexicanos también reconocen los beneficios que traerán el Aeropuerto Felipe Ángeles y la Refinería de Dos Bocas, así como la alianza con empresas mexicanas y extranjeras serias para la construcción de infraestructura, la integración del México al Consejo de Seguridad de la ONU, la recuperación del liderazgo en América Latina, la eliminación de las factureras y el apoyo “como nunca” a los adultos mayores, a lo que se han opuesto sistemáticamente PRI, PAN y PRD.

Ante esto la oposición no tiene argumentos, por eso recurre otra vez a la guerra sucia.

Lo que es peor defienden actos de corrupción y lavado de dinero del gobernador panista de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, y de Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, ex gobernador de Campeche y actual presidente nacional del PRI, quien fue denunciado ante el SAT por presuntos hechos violatorios a la regulación fiscal. De acuerdo con la denuncia, durante su administración suscribió contratos de arrendamientos, servicios y obra pública con al menos 31 empresas que se encuentran en la “lista negra” del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Lo investigan por un desvío de por lo menos 59 millones de pesos.

Y no hay que olvidar los casos de Genaro García Luna y sus nexos con los grupos criminales durante el sexenio de Calderón, ni los escándalos de corrupción de Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, preso por corrupción y de Javier Duarte, exgobernador de Chihuahua, prófugo de la justicia por desvío millonario de recursos del erario.

Los mexicanos no olvidarán que el PRIAN es el verdadero peligro y representa la destrucción de México Lupita… Exacto Tito. Tienes toda la razón, cómo olvidarlo.

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