UPN en México en la Red: Maltrato animal

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Leslie Valeria Ramírez Ángeles

Yo quiero contar una triste realidad que, desafortunadamente viven algunas mascotas a causa de sus descuidados dueños.

Vivo en una Unidad Habitacional, los espacios dentro de los departamentos no son de lo más grande, los vecinos que residen en la parte de abajo tienen la suerte de contar con dos zotehuelas, la que está ubicada en la cocina y una en las habitaciones y, la mayoría ahí tienen a sus perros.

Debería decir que el cuidado es mejor dado que tienen más espacio, pero desafortunadamente no todos los perritos cuentan con la suerte de tener buenos dueños y de los casos que yo conozco, las personas les tienen ahí en la lluvia, fríos, incluso los dejan sin comer o beber y en convivencia con su excremento.

Los perritos normalmente ladran, chillan y aúllan al sentirse solos y sus dueños para callarlos les pegan, los torturan.

Otro caso es el de una perrita llamada Kisha, a ella la tienen en condiciones deplorables, casi nunca la bañan, la tienen durmiendo afuera de la casa sin una cama o algo en lo que ella pueda recostarse, la alimentan una vez al día y la tienen encerrada en un espacio muy pequeño, únicamente la utilizaban para dar a luz a cachorros y después los vendían a precios exagerados.

En alguna ocasión en su segunda camada le dejaron a un cachorro blanco y negro, el cual lo llamaron Máximo.

Máximo creció con su mamá y, por un tiempo ella estuvo feliz, incluso los dejaban salir para que corrieran alrededor de la Unidad, pero los dueños al ver que ambos no tenían la mínima intención de reproducirse entre si, dieron en adopción a Máximo y Kisha volvió a estar sola, el rostro de esa pobre perrita solo expresa tristeza y es notorio cuando un perrito vive bien, pues mis mascotas no tienen esa deprimente mueca.

Algunos vecinos se apiadan de ella y van a acariciarla en esa cruel prisión, otros la alimentan y otros incluso se han tomado la molestia de comprarle suéteres, mi mamá ha llamado a personas para que acudan a rescatarla, pero al parecer la situación de Kisha no es “grave” y no hay nada que hacer.

Ese, entre muchos otros casos de perritos podría contarles.

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