Ricardo Gutiérrez (NeZis)
La noche se viste de colores y risas, mientras las almas se entrelazan en un desfile donde la muerte se convierte en arte.
Las horas que vieron al sol salir tambien apreciaron los primeros movimientos de Reforma, entre maquillistaa, el escenario, la carpa principal y todos lo elementos que harian de un gran evento.

A las 6:30 pm, el Ángel de la Independencia se erige como un faro de luz en la penumbra. La undécima edición de la Mega Procesión de Catrinas inicia su andar por el Paseo de la Reforma, un río humano que fluye con alegría, llevando consigo una mezcla de tradiciones y modernidad. Las catrinas, símbolos de la muerte según José Guadalupe Posada, se visten de gala en formas que van desde lo prehispánico hasta lo contemporáneo: ¡quinceañeras, guerreras de Star Wars, rockeros y enfermeras danzan al ritmo de una celebración de vida que ignora las sombras del destino!
En este carnaval de creatividad, los rostros de los asistentes son lienzos donde las manos expertas de 200 maquillistas plasman sus sueños y sus miedos. Desde temprano, el bullicio se hace presente; familias y amigos se reúnen, formando un mosaico de risas y expectativas en la Avenida 5 de Mayo, esperando ese momento que transforma el cotidiano en magia. Los trajes de catrinas y catrines deslumbran, cada uno cuenta una historia, cada uno representa un recuerdo.

Las calles vibran con el sonido de carros clásicos adornados, mientras un club de motos prepara su entrada triunfal al final del desfile. Los fotógrafos, en un frenesí creativo, inmortalizan cada rincón del evento, usando la icónica imagen del Ángel de la Independencia como telón de fondo. Un escenario junto a la glorieta alberga espectáculos que viajan por el mundo: desde Turquía hasta Suiza, las coreografías fluyen, uniendo culturas en un solo escenario.
Para millones de mexicanos, la muerte no es un final, sino un compañero de vida. La huesuda, siempre presente, se convierte en motivo de celebración. Nos disfrazamos, compartimos atole y chocolate caliente, y disfrutamos de suculentas hojaldras, creando un espacio donde la tristeza se transforma en risas y memorias compartidas.

El Zócalo capitalino se convierte en un punto de encuentro, donde cientos de familias se congregan para disfrutar de la Mega Procesión de Catrinas. Los contingentes desfilan, las risas resuenan, y la diversidad estética de las catrinas se revela en toda su grandeza. Esta celebración, que comenzó en 2014 como un contrapeso a la creciente popularidad de Halloween, ha crecido hasta convertirse en un símbolo de identidad y resistencia cultural.
En el umbral entre octubre y noviembre, la muerte deja de ser un tabú y se transforma en arte, en danza y en música. Las catrinas, con sus radios de obsidiana negra, nos recuerdan que celebrar la vida es también abrazar nuestra mortalidad. La Mega Procesión de Catrinas, un tributo a la vida, se convierte en un eco de esperanza en un mundo que a menudo olvida la belleza de lo efímero.