En Coyoacán el cambio nunca llegó…

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“Pero los viejos vicios, ésos sí, siguen vivitos y coleando”, susurra Emma, dueña de un comercio donde venden regalos, quien asegura que la corrupción sigue igual en el Jurídico de Coyoacán.

Varios comerciantes señalan que la subdirección de Giros Mercantiles se convirtió en una especie de aduana paralela, operada desde las sombras por Nancy Shycarú García, bajo el cobijo del director Jurídico y de Gobierno, Roberto Sánchez Lazo.

Sí, el mismo Sánchez Lazo quien en tiempos del todopoderoso Mauricio Toledo fungía como jefe de Unidad Departamental.

Hoy, diez años después, las formas y los funcionarios no cambian, nada más son más sofisticadas y mejoran el cargo.

Shycarú García se estrena citando a comerciantes a puerta cerrada, recitando artículos constitucionales como si fueran conjuros, para después “invitarlos” a respaldar ciertas “causas de beneficio social” con aportaciones económicas.

A los empresarios ya les empezaron a enviar citatorios y mensajes:
si no cooperan, les va a caer una inspección,, una clausura o les van detectar alguna “irregularidad” recién descubierta.

La funcionaria incluso se mete en temas que no son de su competencia y corresponden a la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos, como si los asuntos de protección civil dependieran de su escritorio.

En los pasillos de la alcaldía preguntan si este notorio activismo recaudador es para sacar del apuro económico a su jefe político, Giovanny, cuya administración pinta para un cierre complicado.

Otros, de mayor edad, aseguran que la colecta tiene una dirección más lejana:
Santiago de Chile, donde reside el verdadero jefe del grupo que gobierna Coyoacán y donde, dicen, ya recibieron algunas señales de humo.

Mientras tanto, la Contraloría de la CDMX empieza a recibir quejas, documentos y testimonios de presuntas irregularidades internas.

Parece que los azules no quieren llenar la agenda con logros, prefieren hacerlo con carpetas de investigación de sus propias alcaldías.

Así las cosas en Coyoacán: la alcaldía donde los giros mercantiles son obligados a sobregirar, pero el dinero jamás ingresa al erario.

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