El Cártel de Sinaloa, que alguna vez fue una organización criminal unificada con presencia internacional, se ha convertido en un conjunto de facciones que disputan regiones, rutas de tráfico de drogas y fuentes de ingresos en distintas regiones de México.
De acuerdo con un análisis de International Crisis Group, la facción que ha logrado mayores avances territoriales es La Mayiza, encabezada por Ismael Zambada Sicairos, conocido como “Mayito Flaco”, hijo de “El Mayo” Zambada, quien ya fue condenado a cadena perpetua en Estados Unidos.
Alianzas. El grupo ha consolidado presencia en zonas estratégicas del sur y oriente de Culiacán, así como en Villa Juárez, Jesús María y áreas de Concordia, además de mantener alianzas con el grupo de Fausto Isidro Meza Flores, “Chapo Isidro”, y con el Cártel del Noreste.
Mientras tanto, Los Chapitos, liderados por Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, continúan siendo una de las principales fuerzas dentro de la organización, aunque han perdido parte de los territorios que históricamente estuvieron bajo control de la familia Guzmán. A pesar de ello, conservan el dominio de Mazatlán, considerado un punto clave para la recepción de precursores químicos utilizados en la fabricación de drogas sintéticas.
El informe también señala la presencia de otras dos facciones relevantes. Una de ellas es la encabezada por Fausto Isidro Meza Flores, “Chapo Isidro”, quien mantiene influencia en municipios como Guasave, Sinaloa de Leyva, Ahome y El Fuerte.
La otra corresponde a Aureliano Guzmán Loera, “El Guano”, hermano de “El Chapo”, cuya operación se concentra principalmente en la sierra sinaloense y depende de acuerdos variables con otros grupos criminales.
Ruptura. La división interna del cártel se profundizó tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en julio de 2024. Según la versión difundida por su defensa, el histórico líder fue engañado por Joaquín Guzmán López y trasladado por la fuerza a Estados Unidos, hecho que detonó el rompimiento entre las familias Guzmán y Zambada.
Desde entonces, la organización ha sufrido la pérdida de mandos clave por capturas y enfrentamientos, debilitando la estructura que llegó a extender sus operaciones a más de 50 países y a controlar importantes rutas internacionales de narcotráfico.
Violencia. La fragmentación del Cártel de Sinaloa ha tenido consecuencias directas para la población del estado. La disputa entre Los Chapitos, La Mayiza y otras facciones ha derivado en enfrentamientos armados, bloqueos carreteros, ataques contra viviendas, desapariciones y un incremento de la percepción de inseguridad en municipios como Culiacán, Concordia y otras zonas estratégicas.
Además del impacto en materia de seguridad, la violencia ha afectado la actividad económica, el comercio y el turismo, obligando en algunos casos al cierre temporal de negocios y a la suspensión de actividades escolares.