El proyecto, aprobado por la SECTEI y desarrollado en coordinación con el CIESAS, se instalará en Topilejo y permitirá producir composta para recuperar suelos agrícolas y reducir gradualmente el uso de agroquímicos.
La Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI) de la Ciudad de México aprobó un financiamiento de 2 millones de pesos para desarrollar en Tlalpan una planta comunitaria que transformará residuos orgánicos en composta —un abono natural— para mejorar los suelos agrícolas del suelo de conservación, principalmente en San Miguel Topilejo, con participación de comunidades como Parres.
El proyecto tendrá una duración de 24 meses y se desarrollará en coordinación con el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). Además de instalar la planta, contempla capacitación comunitaria para que habitantes y productores participen en el aprovechamiento de los residuos orgánicos.
“Vamos a iniciar el modelo de gestión de residuos más importante de la Ciudad”, afirmó Francisco Hernández González, director general de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Fomento Económico de Tlalpan, al destacar la aprobación del proyecto.
Explicó que la iniciativa busca que los residuos orgánicos dejen de verse únicamente como desechos y sean aprovechados para producir composta que pueda reincorporarse a los terrenos de cultivo, mejorando las condiciones del suelo y disminuyendo paulatinamente la dependencia de fertilizantes y otros agroquímicos.

La propuesta tiene también un componente comunitario, ya que durante los dos años de ejecución se trabajará con habitantes y productores en procesos de capacitación para el manejo de los residuos, la elaboración de composta y su utilización en las zonas agrícolas.
Hernández González destacó que la planta de Topilejo será el punto de partida para construir un esquema de gestión de residuos orgánicos que pueda ser evaluado y posteriormente replicado en otras comunidades del suelo de conservación de Tlalpan.
De esta manera, el proyecto combinará el manejo de residuos con la recuperación de tierras productivas, al convertir materia orgánica que normalmente se desecha en un insumo que puede regresar al campo y contribuir a conservar la fertilidad de los suelos.
El funcionario recalcó que la aprobación representa “el primer paso en la generación de un innovador modelo de gestión de residuos”, con el objetivo de que la experiencia desarrollada en Topilejo pueda extenderse.